El caso del Sr. Brown

El primer caso conocido de esta enfermedad apareció en 1838 en un artículo titulado “A Boneless Arm” («El brazo sin huesos») en el que era The Boston Medical and Surgical Journal y que se conoce ahora como New England Journal of Medicine.3 

Es un breve, pero fascinante informe, que habla del caso del Sr. Brown, que, en 1819 cuando tenía 18 años, se rompió la parte superior del brazo en un accidente. Este paciente tuvo dos accidentes posteriores, que le provocaron de nuevo y en dos ocasiones la rotura del brazo «antes de que hubiera terminado el proceso de curación».

En el momento del informe en 1838, se comunicó que el paciente refería un uso notable del brazo, a pesar de que, en apariencia, el húmero había desaparecido (en aquel entonces todavía no existían los rayos X). Treinta y dos años más tarde, en 1872, se publicó un informe de seguimiento en la misma publicación, tras la muerte del Sr. Brown a causa de la neumonía cuando tenía 70 años.4 El paciente había solicitado que le «diseccionaran el brazo y lo preservaran para el beneficio de la ciencia médica» y este informe contenía una descripción detallada de la patología del brazo y hombro. Se apreciaron anomalías en los huesos restantes del brazo y hombro y los autores indicaron que las arterias, venas y nervios parecían normales. No existe ninguna mención de los vasos linfáticos.

A pesar de que se publicaron varios informes de casos similares en esa época, tuvieron que transcurrir más de 80 años antes de que apareciera otro informe significativo sobre la enfermedad en la literatura médica.

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Fuente: www.lgdalliance.org (5 de abril de 2016)